Cómo utilizar pequeños satélites para ADS-B y seguimiento de activos
21 de mayo de 2019

Si hablamos de grandes tendencias en el uso de pequeños satélites, es obligatorio hablar del seguimiento de activos. Hace tiempo que la geolocalización forma parte de nuestras vidas. Cuando hacemos cualquier tipo de compra en Internet, estamos acostumbrados a conocer el estado y la localización de nuestro pedido prácticamente en tiempo real. Si eso es una realidad a pequeña escala, con productos cuyo valor no supera los 40 o 50 euros, con más razón cuando está en juego la seguridad de cientos de personas o la protección de activos de gran valor económico. Piensa en el seguimiento de aviones (por supuesto, vamos a hablar del uso de pequeños satélites para ADS-B), el control de barcos (AIS/VDES) o la localización de contenedores logísticos, por mencionar tres ejemplos.
Todos somos conscientes de que las redes terrestres tienen limitaciones en el seguimiento de activos en zonas remotas o en áreas con escasa cobertura. Ahí entran en juego los satélites. Como ya hemos mencionado, en este artículo vamos a hacer un especial hincapié en la utilización de pequeños satélites para ADS-B, que permite mejorar el control del tráfico aéreo en todo el mundo, pero también queremos prestar atención a otros sectores que pueden mejorar desde el espacio la eficiencia de sus servicios.
La lógica del uso de pequeños satélites para seguimiento de activos es simple. Si un activo en movimiento no se puede controlar desde Tierra, por las dificultades de la orografía o por encontrarse en zonas aisladas, ¿por qué no elevar un poco la vista y mirar al espacio? Hoy en día, las empresas y startups buscan soluciones innovadoras en el espacio o apuestan por ofrecer a terceros sus servicios basados en satélites. El espacio es una fuente inagotable de nuevas ideas de negocio. Uno de los campos en los que más se están aprovechando esas potencialidades de los pequeños satélites tiene que ver precisamente con la seguridad, la localización y el seguimiento de activos.
¿Qué sectores pueden usar pequeños satélites para seguimiento de activos?
Vamos a olvidarnos de la ciencia ficción y pensar exclusivamente en realidades. ¿Qué se puede hacer ahora mismo con pequeños satélites en el área del seguimiento de activos? Veamos algunas aplicaciones ya probadas en el espacio y en funcionamiento:
Seguimiento de aviones. Por desgracia, en los últimos años se han dado varios casos de aviones que han desaparecido sin dejar rastro, como el vuelo de Air France que cubría el trayecto entre Río de Janeiro y París en 2009, o el avión de Malaysia Airlines que desapareció en 2014 sin llegar a completar su ruta entre Kuala Lumpur y Pekín.
En entornos cercanos a aeropuertos, los sistemas terrestres de ADS-B (Automatic Dependent Surveillance – Broadcast) son muy precisos y pueden contar en cuestión de segundos con información sobre la situación exacta de los aviones. El problema es que en áreas más remotas existen importantes zonas de sombra en las que se pierde el contacto con las aeronaves. Ahí es importante el papel que pueden desempeñar los satélites.
El uso de pequeños satélites para ADS-B permite aumentar la seguridad del tráfico aéreo, acceder a determinada información que proporcionan los sensores de los aviones y conocer la localización exacta de cada aparato en todo momento.
Hoy en día, ya existen varios proyectos de constelaciones de pequeños satélites para mejorar la cobertura de los sistemas ADS-B y el control de los aviones. Esas iniciativas llegan de la mano de empresas y startups que después tienen capacidad para revender esos servicios a terceros, aunque cada vez más estamos viendo un interés creciente por este tipo de soluciones por parte de algunos de esos clientes finales (organismos de regulación del tráfico aéreo, aerolíneas…).
Seguimiento de barcos. Los sistemas AIS (Automatic Identification Systems) y VDES (VHF Data Exchange System) permiten mejorar el rastreo y localización de barcos. Por la propia naturaleza de su actividad, es habitual que trasatlánticos, buques, navíos o pesqueros, por mencionar algunos ejemplos, pasen largos períodos de tiempo en alta mar, en áreas aisladas en las que no es posible confiar en las redes terrestres para garantizar en todo momento un control preciso sobre su ubicación.
La utilización de pequeños satélites puede suponer una mejora en la seguridad de todo tipo de embarcaciones y una medida eficaz de prevención de algunos problemas habituales relacionados con el tráfico marítimo, como la piratería y la pesca ilegal.
Logística. El comercio electrónico ha provocado un aumento exponencial del número de envíos en la mayoría de los países. Y lo ha hecho de forma global. Todos podemos comprar un producto determinado en cualquier punto del planeta. En ese sentido, cualquier activo de cierto valor que vaya a estar en movimiento necesita hoy en día de sistemas de localización en tiempo real. Una ayuda importante para mejorar la seguridad, el control y la trazabilidad de las mercancías.
Pensemos, por ejemplo, en grandes contenedores logísticos para el envío de artículos de lujo o de maquinaria de alto valor económico. A menudo, su traslado implica el uso combinado de varios tipos de transporte: aéreo, marítimo, ferroviario, por carretera… Los sistemas de geolocalización, con el apoyo de constelaciones de pequeños satélites, pueden ayudar a mejorar también la seguridad de esas mercancías.
Gestión de flotas. Hace tiempo que la geolocalización vía satélite se ha convertido en una solución en la gestión de las flotas de vehículos, con sistemas como GPS, GNSS, Galileo o BeiDou. Los pequeños satélites también pueden ofrecer interesantes funcionalidades en este terreno, ya que permiten asegurar en todo momento el control de los vehículos, incluso en zonas remotas en las que las redes convencionales pueden tener problemas.
Otros usos. Cualquier activo que esté en movimiento y que precise de un control de su localización (monitorización de ganado, por ejemplo), puede aprovechar las ventajas que ofrecen las constelaciones de pequeños satélites. Los servicios que se pueden ofrecer ahora son muy amplios, pero como se suele decir, la imaginación es el límite. Todos los años aparecen nuevos usos para pequeños satélites, también en el campo del seguimiento de activos, y esos nuevos usos se convierten en nuevas oportunidades de negocio.
Pequeños satélites para ADS-B: ¿qué deberías tener en cuenta?
Si hablamos de pequeños satélites y de seguimiento de activos, hay algunas preguntas que te debes plantear desde los primeros pasos del proyecto.
Para ayudar a darle un sentido práctico a esas cuestiones, vamos a pensar en el uso de pequeños satélites para ADS-B. Para poner en marcha un proyecto de seguimiento de aviones, veamos cuatro preguntas críticas y de qué forma pueden condicionar tu plan de negocio:
¿Cuáles son las zonas objetivo en las que quieres recoger información sobre la ubicación de los aviones? Seguramente sea lo primero que te plantees. No es lo mismo si tu empresa quiere un control del tráfico aéreo en todo el planeta o si tiene interés solo en vuelos en Europa, por ejemplo. Es una decisión que va a condicionar el tamaño de la constelación, las órbitas de los pequeños satélites y también el número y la ubicación de las estaciones terrenas.
¿Cuánto tiempo debe transcurrir como máximo desde que el avión emite su posición hasta que un operador lo tiene en tierra en su pantalla? Hablamos de la latencia desde que el dato se transmite hasta que llega a su destino. Técnicamente es posible conocer con precisión de segundos la ubicación de un avión, pero cuanto menor sea esa latencia, mayor va a ser el tamaño de la constelación de pequeños satélites y de la red de estaciones terrenas que se requiere para conseguirlo. ¿Es suficiente con que los satélites almacenen esa información y la transmitan a posteriori? ¿Se quiere proporcionar un servicio que haga el envío a tierra en tiempo real o con un margen de un determinado número de segundos o de minutos?
¿A qué datos se les va a dar prioridad? Piensa en la cantidad de parámetros que se pueden controlar a través de los sistemas ADS-B. Es posible que no interese ‘rebotar’ a las estaciones terrestres toda la información que llega a los pequeños satélites. Aquí es importante hacer una priorización de los datos y centrarse en aquellos que son claves para el servicio que se quieran proporcionar.
¿Cuánto tiempo van a almacenar los satélites la información recogida? Lógicamente, la memoria de los satélites no es infinita y eso también condiciona el proyecto. Todos los datos que reenvían los pequeños satélites se almacenan en tierra, pero lo normal es que no se vaya a bajar toda la información que les llega (muy relacionado con el punto anterior), por lo que habría que hacer de vez en cuando un borrado de datos para ganar espacio de memoria. Ten en cuenta que en un momento puntual, por ejemplo, si se produce algún tipo de incidencia con un vuelo concreto, puedes necesitar el acceso a esa otra información que habitualmente no necesitas y que puede estar guardada en los satélites. Por eso, es necesario saber si esos datos se van a almacenar durante un día, una semana, un mes o con la caducidad que se prefiera, por si hiciese falta acceder a ellos en un momento dado. Esa decisión también afecta al tamaño y diseño de los satélites.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a entender las potencialidades del uso de pequeños satélites para ADS-B y para el seguimiento de activos. De igual forma que los servicios IoT, la geolocalización es una tendencia imparable, de la que seguro que se va a hablar (y mucho) en los próximos años.
Imagen destacada: NASA
